Para cuando visitamos Palenque, en el estado de Chiapas, vivimos días maravillosos, por esa razón es nuestro gusto compartir contigo, la experiencia más sorprendente en un estado cálido, pero a la vez lleno de misterio y esplendor.

Al llegar el calor se sentía muy fuerte, pero después nos acoplamos por el hecho de que en todos los lugares había aire acondicionado. En seguida de que bajamos de la nave, pudimos sentir y escuchar aquella selva que resguardaba la mismísima ciudad maya.

Posteriormente, al tomar un camioncito que nos dejaría en nuestro hotel, pudimos observar por los ventanales, cientos y cientos de sembradíos de plátano y cocos ¡La carretera se veía espectacular! Luego, llegamos al hotel, uno muy bello que nos recibió con decoraciones rudimentarias en las habitaciones y un carácter de alegría en todas las áreas comunes

    Nuestra visita comenzó cuando visitamos Palenque en el mes de junio, mes que es considerado uno de los más calurosos, pero a la vez con mejores escenarios. Nuestro equipo de viaje llegó en avión a Palenque, aterrizando un 27 de junio en nada más y nada menos que el aeropuerto de la misma ciudad.

    Maravillados por el hotel y a sabiendas de que pasaríamos únicamente 3 días en el lugar, decidimos no parar nunca y salir enseguida a recorrer la Zona Arqueológica de Palenque. Cuando llegamos la primera impresión que tuvimos fue hermosa, pues no bastó con nuestro recibimiento con sembradíos de plátano, sino que, en Palenque, justo cuando entramos vimos lo más parecido al mar en la tierra, es decir, vimos hectáreas y hectáreas de piso verdes con grandes templos de roca, acompañados de gigantes árboles, palmeras, y arbustos a su alrededor.

Nuestro recorrido al parecer aun no comenzaba, pues después de vislumbrar ese gran pero pequeño cuadro ante nuestros ojos, nos dimos cuenta que lo más impresionante de Palenque no eran en sí sus monumentos o sus grandes árboles, sino todo el conjunto del verde del pasto, el clima, el cielo azul, el sonido de los insectos, los jaguares y todo, absolutamente todo el esplendor de la selva.

Caminar por el sendero que incluye el recorrido de la Zona Arqueológica fue de las mejores experiencias, pues definitivamente ni en palabras se puede expresar cómo uno pasa de ser un turista a ser parte de la SELVA ¡Fue simplemente hermoso!

Y bueno, por otro lado claro que tomamos fotografías, pero como siempre nos pasan cosas “chuscas” en nuestros recorridos, esta vez tuvimos que dejar nuestros recuerdos en la memoria, pues justo cuando estábamos en la alberca del hotel, nuestra única polaroid se fue justo al fondo, provocando así una pérdida un poco dramática de las fotos ¡En fin!

    A nuestros compañeros y a mi nos costó recuperarnos de la pérdida de fotos de un hermoso viaje, sin embargo, acordamos que esa razón sería un pretexto más para regresar a Palenque y por qué no, para iniciar oficialmente nuestro álbum de fotos en nuestras redes sociales.

    ¡Visita lo que tú dedicas y no importa que tanta prisa lleves, siempre habrá 5 minutos para una buena fotografía (ya sea en una cámara o en tus recuerdos)!